martes, 29 de julio de 2008

La Cova de les Dones y los Dinosaurios

¿Cómo fue nuestra tierra hace miles o millones de años? ¿Cómo era su clima? ¿Qué animales vivían en ella?

Aquí vamos a echar un vistazo a dos lugares muy próximos que nos permiten entrever las respuestas a esas preguntas, en dos épocas y entornos diferentes.

El primero de esos lugares es la Cova de les Dones, en Millares (Valencia). Es una cavidad horizontal, sin ninguna dificultad más que encontrarla. La cavidad está formada por el cauce fósil (seco y abandonado) de un antiguo río subterráneo. Aprovechando los estratos horizontales de la zona, el río se abrió paso excavando una galería amplia, mucho más de lo habitual en nuestra zona, de unos 6 metros de ancho y 4 de alto. La cavidad empieza y termina bruscamente, denotando una agitada historia.


En efecto, la boca de la cavidad es un gran porche formado probablemente al decapitar el barranco de Zambuch, según profundizaba su cauce, la antigua cavidad. En su final, casi medio kilómetro cueva adentro, una gran masa de arcilla roja forma un tapón que nunca ha podido ser superado (a pesar de que generaciones de espeleólogos y afines han ido excavando un túnel de casi cinco metros). Ese tapón se forma típicamente cuando un río abandona un cauce activo al profundizar hacia niveles más bajos, con lo cual viejo lecho sólo funciona en grandes crecidas, cuando el agua arrastra más sedimentos que se van acumulando en el punto de ruptura. Al otro lado del tapón de arcilla, casi con seguridad la cueva continua... pero eso pueden ser decenas de metros de sedimento.

Las dimensiones de la cavidad hacen pensar en un tiempo en el cual el régimen de lluvias fuera mucho más abundante que el actual, para poder crear un caudal capaz de excavarla.

Por lo demás, la cavidad produce una mezcla de sensaciones agradables y desilusión. La desilusión viene dada por la suciedad de las paredes, que dan a la cueva un aspecto oscuro. Esa suciedad parece deberse al humo, bien al que colaba desde la boca, usada por pastores durante generaciones, bien al producido por las aliagas con que tradicionalmente se iluminaban quienes entraban en la cueva.



La parte agradable es la presencia de formaciones tipo acera como en ningún otro lugar de la Comunidad Valenciana (al menos que yo conozca). En algunos sitios son autenticas aceras que nos permiten superar junto a la pared y sin mojarnos los pequeños lagos que se forman, en otros sitios han formado a modo de nenúfares en torno a algunas piedras que emergían del agua de los laguitos. Sólo verlas merece la visita, por lo espectacular de su desarrollo.


Por si interesa, sus coordenadas son 39º10'37"N / 0º46'6"O.

De los dinosaurios hablaré otro día... (a pesar de que alguno esté en la cueva) ;-)

domingo, 6 de julio de 2008

Río Turia I: Del Corindón (Chulilla) a la Peña María (Gestalgar)

El río Turia tiene, para sorpresa de muchos valencianos y sin salir de la provincia de Valencia, parajes de una gran belleza, agrestes, sobrios, deliciosos para ser disfrutados con respeto por la naturaleza.

Uno de ellos es el tramo que hay entre Chulilla y Gestalgar. Todo él puede ser recorrido en una agradable ruta, pero aquí voy a presentar sólo lo que es su parte más agreste. La ruta expuesta parte desde el paraje del Corindón, situado en la margen izquierda del río, aguas abajo de Chulilla. Cuando la carretera que va a Los Baños va a cruzar el río, sale por su izquierda una pista que deberemos seguir hasta su final (o hasta que lo veamos complicado para nuestro vehículo). En nuestro caso llegamos casi al final de la pista, a una gran explanada aluvial.



Desde aquí la senda sigue siempre la margen izquierda del río. Hacia el final de llano aluvial donde comenzamos a andar, se encuentra un gran azud de toma de aguas. Se forman numerosos cañaverales que deberemos sortear caminando por el murete del canal. Hacia el final de ese muro subimos ya la ladera de la montaña, ganando una altura sobre el río que ya no perderemos hasta casi el final de trayecto.




La senda, bien señalizada y marcada a partir de aquí, circula a veces por una ladera suave, otras por un corte en el acantilado del río, más o menos llaneando. Recorre un tramo en que el Turia baja casi encañonado, formando pozas y playas que, desde lo alto del camino, se ven muy atractivas en verano.



Después de un tramo más aéreo, con la senda casi colgada en el paredón, volvemos a descender hacia las ruinas de la presa que estuvo un poco aguas arriba de la Peña María. Me contaron que esa presa se derrumbó, allá por 1920, a las pocas horas de su inauguración, siendo un milagro que no muriera mucha gente, pues el día de la inauguración hubo una gran fiesta con toda la gente del pueblo, justo al pie del muro de contención cuyos restos hoy se contemplan.

Seguimos la senda que nos lleva a una pequeña central hidroeléctrica, junto a la cual un puente nos permite llegar a una zona de recreo con una fuente. Alternativamente podríamos seguir caminando por la misma margen izquierda del río hasta Gestalgar.



Nosotros colocamos un vehículo en cada extremo de la ruta, así que paseo fue muy cómodo.