sábado, 19 de abril de 2014

Les Covetes dels Moros (Bocairent)

Si hay un pueblo que a uno le gustaría decir que es el propio, para mi, sin duda, es Bocairent. Paisaje, historia, monumentos, cuevas artificiales, y una gente estupenda. Y entre estos el inolvidable y recientemente fallecido Vicente Casanova, el Vite para sus (muchos) amigos. Con cariño, estos comentarios van por él.

Desde la plaza principal de Bocairent, bajamos siguiendo las indicaciones que últimamente se han colocado. la calle va descendiendo a lo largo de la ladera del cerro dónde se alza la población, y finalmente llega a la depuradora de aguas. Allí mismo hay una caseta dónde nos dan algo de información y nos cobran un simbólico precio por acceder a las cuevas y a la cava. Esta segunda está allí mismo, y es una antigua cava de nieve, que durante muchos años ha estado abandonada y con riego de perderse, pero que en los últimos años has sido restaurada y acondicionada para su visita. En parte excavada y en parte construida, merece la pena verse.


Desde aquí ya se ve en el cortado de la ladera opuesta del barranco, las cincuenta y tantas bocas de las cuevas. Hemos de descender al lecho del barranco, y remontar hasta la escalera de entrada. Hoy en día la visita esta regulada, y se ha colocado una segunda escalera para que el recorrido sea de entrada-a-salida. Seguramente es una buena idea. Dentro el visitante tiene libertad para explorar les covetes a su aire, aunque como guía hay instalada, en los puntos conflictivos, una cuerda: despistarse es fácil, pues tanto a veces toca seguir por un agujero en el techo, como deslizarse a ras de la pared del fondo para descender a un nivel inferior. La sensación es de un laberinto, pero no es tal, pues no hay ninguna conexión que cierre circuitos, y más bien tiene una estructura arborescente.


Lo primero que tenemos nada más entrar, si queremos proseguir la exploración, es un subida por un orificio en el techo de la sala de entrada, que en origen pudo tener un propósito defensivo, pues cierra el acceso al resto del complejo y su defensa desde arriba es extraordinariamente sencilla. El paso tiene una sección como de embudo, desde bajo accedemos al fondo de un cono en el que a penas unos huecos en las paredes ayudan a subir. Hay colocada una escalera, sin la cual la subida (lo digo por experiencia) no es nada fácil.


A partir de aquí las salas se suceden, todas con una estructura similar: techo bajo, del orden un metro treinta; una ventana en cada habitación, con sus correspondientes entalladuras para el cierre con anillas de prensión talladas en la roca para fijar escalas de acceso; suelo plano, a veces con una zona a nivel superior en la parte interior (unos 25 cm sobre elevada),... y poco más. La vista da hacia la ermita del Cristo, en lo alto del cerro frente al pueblo. No hay grafitos o grabados antiguos, salvo una cruz en una de las salas, y además de difícil datación. Quizás el elemento más destacable es la sala de los silos o depósitos, donde el suelo de la sala está excavado formando tres depósitos, con seguridad de uso comunal.




Hace años estuvimos realizando el estudio de este y otros conjuntos de covetes que hay en la zona. Se hicieron las topografías de todos, se documentaron y estudiaron y se preparó un documento muy interesante. Del conjunto principal, el aquí descrito, se elaboró una maqueta que puede verse en el museo arqueológico de Bocairent.


Fueron muchas horas y semanas de trabajo, que nos permitieron conocer esta zona y su gente, compartir con los compañeros del Centro Excursionista de Bocairent y pasar buenos ratos con amigos como el Vite, Geroni, Juanma... Buenos tiempos.


Para los que conocimos estos lugares antes de que se regulara su visita, la sensación es un tanto agridulce. Se echa en falta la independencia con que uno se podía mover por las cuevas, la sensación de descubrimiento de deslizarse dentro de la cava... pero los tiempos han cambiado. El personal no siempre está a la altura de esa libertad, y si este control que ahora se ejerce sirve para que los lugares se conserven (y en el caso de la cava, se recuperen), pues qué le vamos a hacer. Que nos quiten lo bailao.


Aquí está el plano de la SE la Senyera, con planta y alzado, aunque realmente es el alzado lo más interesante en este caso.