sábado, 26 de septiembre de 2015

El Abrigo del Tambuc

En un anterior artículo (julio 2015), hablaba de la ruta por el barranco de Tambuc. Durante la ruta vimos, a cierta altura sobre el barranco una boca oscura, en forma de arco que dominaba una de las revueltas del barranco. Me llamó la atención, y además de fotografiarlo me propuse echarle un vistazo, a sabiendas que casi nunca sale nada de interés (espeleológicamente hablando), pero la esperanza es lo último que se pierde.


El acceso, sencillo pero incomodo por la gran cantidad de matorral se hace por el mismo camino que nos lleva a Cueva Dones. Lo seguimos hasta justo antes de empezar a bajar a la cueva. Seguimos entonces por lo alto de la loma, girando lentamente hacia la izquierda, sin bajar hacia el lecho del barranco, por el alto de la loma.

Tomamos dirección NE hasta que nos asomamos sobre la rambla de Tambuc, y seguimos por borde del cortado hacia el N. Toca ahora destrepar unos pequeños cortados escalonados, sin mayor complicación, y girar hacia el E y luego al S asomándonos sobre la rambla del Tambuc. Pegados a la base del cortado que hace un momento recorríamos por arriba, llegamos al objetivo de nuestro pateo: la cueva del Tambuc. Realmente no se cual es su nombre, pero a falta de otro...


La cavidad es un pequeño abrigo, de apenas tres metros de profundidad, con muestras evidentes de haber sido utilizado por pastores en el pasado. Frente a él quedan los restos de una pequeña explanada, artificial y soportada por un bancal medio desmantelado.


Junto a él crece un algarrobo, que ha sido el último obstáculo que hubo que cruzar para llegar al abrigo.


Desde el abrigo se tienen unas vistas muy buenas sobre la rambla del Tambuc. Seguramente son lo mejor del día, a parte de la satisfacción de haber resuelto la incógnita sobre este cavidad.




domingo, 20 de septiembre de 2015

Por los cabos Vidio y Busto (Asturias)

La costa asturiana está llena de parajes que merecen ser visitados y compartidos, pero son tantos que me temo es tarea imposible.

Voy a dar aquí tres pinceladas de tres lugares: de oeste a este, el cabo de Busto, el cabo de Vidio y la playa de la Concha de Artedo. Los tres están en la costa centro-occidental asturiana y los tres merecen un paseo para verlos.

Al cabo de Vidio se accede desde la localidad de Oviñana, junto a la autopista del Cantábrico. La carreterita se va internando en el saliente del cabo, por el flanco occidental del mismo. Varios miradores invitan a pararnos para disfrutar de una excelentes vistas de la costa acantilada.


En último tramo de la carretera, justo antes del parking del faro, tenemos el mar a ambos lados, ya casi en la puntica del cabo. Desde el parking llegar al cabo es un corto paseo, que puede hacerse rodeando el recinto del faro, que está, como es costumbre, cerrado.

Comenzando por la derecha, lado este, tenemos un mirador que nos da sobre un vertiginoso acantilado de más de cien metros, formado por el desplome sobre el mar de la rasa litoral cantábrica, testigo de un antiguo nivel del mar.


El camino se mete junto a la tapia del faro y cuando mira hacia el norte, se vuelve apenas un estrecho paso entre dicha tapia y el vacío del acantilado. Mucho cuidado con el viento, un mal paso no es recomendable.




Tras ese paso estrecho, el camino recupera una anchura más normal y nos lleva hasta el cabo, prolongado en el islote Chouzano. También aquí, en un día de esos de temporal del norte, debe dar su impresión estar.




El segundo de los lugares que comentamos es el cabo Bustos. Aquí, además, tuvimos el tiempo para poder hacer una pequeña caminata por la zona próxima al cabo, lo cual nos hizo disfrutar más del lugar.


Dejamos el coche frente a la Iglesia de Busto, y desde allí tomamos en dirección este, atravesando junto a los prados y los maizales, para situarnos sobre la playa que forma la desembocadura del río Esva.


Desde allí el camino gira hacia el norte, siguiendo más o menos paralelo a los acantilados, por dentro de un bosque, que realmente hace que no veamos apenas dichos acantilados. Poco después el bosque se abre y el camino, bien acondicionado, tiene ya varios miradores sobre la costa. Nosotros tuvimos un problemilla que nos hizo regresar hacia el pueblo, para lo cual tuvimos que atravesar el bosque cruzando el barranco que viene desde el pueblo para llegar al coche. En todo caso el camino era tan guapo que casi merecía la pena el desvío.


De nuevo en la iglesia, seguimos la carretera que pasa a su lado un km, más o menos, llegamos al faro (cerrado, como siempre) y al cabo. Nuevamente estamos situados sobre la rasa litoral, un centenar de metros sobre el actual nivel del mar, desnivel que se salva en un acantilado vertical.



El track de este paseo por el cabo Busto está disponible en este enlace.

Por último unas palabras y unas imágenes de la playa de la Concha de Artedo. Se accede a ella desde la antigua carretera nacional, tras bajar desde la zona de Cudillero y tomar un desvío muy angulado junto al final de la bajada.


Hemos de dejar el coche en un parking, y desde él disfrutar de un agradable paseo hasta la playa y por ella. La playa se caracteriza por una fuerte barra de grava, que forma una especie de embalse por la parte de tierra. El río Uncín forma aquí una especia de laguna, en la que la vegetación y las aves acuáticas forman un cuadro digno de visitar. Ni siquiera el puente de la autopista logra fastidiar el encanto del lugar.








domingo, 13 de septiembre de 2015

Los lagos de Somiedo

En el límite de Asturias con León hay una zona en la que la naturaleza, la acción del hombre y la leyenda se mezclan, produciendo un entorno interesante y digno de visitarse. Es la zona de los Lagos de Somiedo, en la proximidades de las localidades de Pola de Somiedo y de Saliencia.


Se trata de un grupo de cinco lagos de origen glaciar, situados a unos 1800 m de altura. Es además una zona en la que hubo hace años una intensa actividad minera, cuyos restos aún se aprecian en numerosos lugares: bocaminas, escombreras, restos de obras... Sin embargo el tiempo ha ido suavizando esos restos, y se van integrando en el paisaje sin resultar demasiado agresivos (gracias también a tareas de recuperación del medio realizadas en los últimos años).

Para acceder a la zona se sube por la localidad de Saliencia hasta el Alto de la Farrapona. Allí hay una zona donde dejar los coches, y de allí arranca un camino bien indicado y amplio que desciende para buscar la embocadura del valle colgado donde se encuentra el primer lago, el Lago de la Cueva.




Sobre él se aprecia una gran cicatriz en la montaña, de color rojizo por el mineral de hierro, de lo que fue una de las explotaciones mineras. El lago está rodeado de praderas que forman un circo a su alrededor, y en el se ven varios senderos que nos permiten rodearlo dando un paseo.


Aunque en la bajada desde el aparcamiento no daba la impresión de que hubiera mucha gente, la verdad es que una vez llegados aquí la cosa (en agosto) adquiría un cierto aire de romería. No es como en Picos de Europa, pero solo, lo que se dice solo, no se está.

Al llegar a  la vista del lago tenemos a la derecha un mirador sobre el valle, junto al gran abrigo que supongo da nombre al lago. La vista es muy amplia y un panel nos permite poner nombre a cada uno de los accidentes que desde allí se ven. Abundan en este prado esos lirios de montaña que en algunos sitios llaman con el curioso nombre de quitameriendas.





Por el lado norte del Lago de la Cueva, el camino continua, primero rodeándolo para luego empezar a subir con un par de amplias lazadas y una fuerte pendiente.



Todo lo que habíamos bajado desde el parking (y algo más) lo subimos ahora para acceder a un collado que está sobre la laguna  de la Mina o de la Almagrera. Cuando nosotros estuvimos estaba seca y convertida en un verde prado con sus vacas incluidas. Parece que esta laguna no es del todo natural, y que fue resultado de los trabajos mineros.


Un vez en el collado, el paisaje queda dominado por los Picos Albos, de más de 2000 m de altura. El camino ancho por el que veníamos continua hacia el Oeste, por una amplio valle ocupado por praderías y debemos tomarlo si pretendemos llegar al Lago del Valle. Ir hasta allí significa seguir ese valle para poder rodear el macizo de los Picos Albos, y cambiar al valle en que se encuentra el mencionado lago. Son unas 4 horas más de camino, que quedaban fuera de nuestra disponibilidad.


En lugar de eso tomamos unas sendas que se dirigen hacia el sur desde el collado, bordeando la presunta laguna de la Mina por el Este.

En unos minutos nos colocamos encima del Lago Negro de de Calabazosa. Hundido en su cubeta y rodeado de prados y roquedos. En uno de sus laterales, un arrollo que allí desagua a creado un pequeño estuario y desde lejos se aprecia la coloración clara de sus sedimentos.



Si seguimos caminando por la cresta, ahora en dirección Oeste, vemos enseguida el Lago Cerveiriz, más alargado y aparentemente menos profundo. Hay un punto en el que se ven los dos algos, dominados por los Picos Albos, formando una vista muy maja.


Desde aquí lo que hicimos fue regresar ya hacia el collado, y regresar hacia el Lago de la Cueva primero y hacia el parking después. En total, contando las pausas para las fotos, unas dos horas y media largas de paseo para un grupo de avezados caminantes:


El track del paseo se puede ver y descargar aquí.

Por cierto hablaba de al principio de leyendas... ¿qué tal una que hace referencia a un tesoro de cientos de lingotes de oro y una tablas, también de oro, que contienen todo el saber de la humanidad? Todo eso se supone que está el fondo de uno de los lagos... Esa es una buena historia.



miércoles, 9 de septiembre de 2015

Las Icnitas de Tazones

Tazones es, como se solía decir, una villa marinera de la costa central asturiana, con menos de trecientos habitantes, salvo en verano, que seguro que se incrementa bastante.

El lugar merece una visita, con su pequeño puerto y las calles empinadas que conducen a él. Sin duda hay que ir. Pero además forma parte de lo que a veces se llama la Costa de los Dinosaurios de Asturias, y que abarca desde Gijón hasta Ribadesella, pasando por Villaviciosa y por Tazones.

Se trata de varios grupos de huellas fósiles de dinosaurios, técnicamente icnitas, que en su momento quedaron impresas sobre rocas que son areniscas y calizas. Al menos en parte son del periodo jurásico, como es el caso de las de Tazones que aquí comentamos.


Para acceder a las icnitas, desde el puerto hemos de bajar a la playa dirección sur, y a no más de doscientos o trescientos metros las encontramos, poco después de empezar a recorrer como podemos la base de los acantilados.

Están señalizadas, pero la señalización es tan discreta y tan respetuosa con el medio, que casi no se ve. Además está un poco dañada, no se si por la acción del mar, pues las icnitas están en zona donde la olas alcanzan a llegar, o de algún ciudadano poco escrupuloso. A penas un plaquita blanca de unos 20 cm de lado, con un dibujo que uno (sabiéndolo) reconoce como una icnita, marca el lugar de las huellas.


Hay dos grupos de icnitas. El primero según llegamos está sobre un estrato de roca oscura, inclinado unos 45%. Hay en él tres huellas que se vean claramente, todas de dinosaurios tridáctilos (parece ser que eso indica que eran carnívoros). Las huellas que mejor se ven están una en lo alto del estrato, sobre la placa indicadora, y la otra en la base del estrato.


El segundo grupo está formado por una sola huella, no muy bien visible situada sobre la placa indicadora.


Como icnitas, al menos estas que comento, no son una maravilla (sin quitar su interés científico), pero en conjunto la visita a Tazones y el paseo hasta las huellas merece la pena.

De regreso hacia el puerto, tenemos un excelente vista de Tazones.





miércoles, 2 de septiembre de 2015

El tunel de Cudillero

Cudillero es una localidad asturiana pequeña por tamaño, pero grande por atractivos. Pequeño puerto pesquero, con las casas enmontadas en las laderas del valle del río Piñera alrededor de la parte antigua del puerto, formando una especie de anfiteatro que a nadie deja indiferente.


Cuando se pasea por el puerto de Cudillero, hacia la parte nueva del mismo, nos encontramos en la ladera del acantilado con la boca de un túnel por el que sale un arroyo. ¿Cómo resistir la tentación de echarle un vistazo?


El acceso al túnel está acondicionado, y el mismo túnel tiene iluminación (no muy generosa, pero suficiente).

La sección de la galería es una especie de trapecio, con la base estrecha y el techo en forma de arco. Por el centro de la misma circula un curso de agua, y a ambos lados unos bancos de piedra y cemento forman como dos aceras que permiten un tránsito cómodo. El banco de la derecha (sentido ascendente) es más alto que el de la izquierda, tal vez para permitir que incluso con caudales en aumento siga habiendo un paso para las personas (ver el plano/croquis al final de este artículo).


El túnel tiene una pendiente de un 6%, bastante notable para tratarse de un canal. Su estructura es siempre la misma: hasta unos dos metros y medio de altura (lo que corresponde a los lados del trapecio antes mencionado), es de grandes bloques de roca, formando una especie de mampostería. A partir de ahí, y formando el arco del techo, es de ladrillo. En ningún momento hemos visto la roca natural en paredes ni techo, estando todo el túnel recubierto de la forma dicha. Tal vez el material de la montaña no sea lo suficientemente consistente, máxime considerando que ha de resistir el paso del agua.


Atraviesa por debajo del cerro el linea completamente recta, con una longitud de unos 310 metros. En su final una escalera nos saca al exterior en la calle Dr Fleming, entre las casas de la parte alta de Cudillero.


Esas escalera marca el final de túnel cavado en la roca, pero no del canal por el que llega el arroyo. Tras la escalera, el túnel gira un poco a la derecha y después nuevamente a la izquierda, pero su estructura es completamente distinta. Ya no es un túnel excavado en la montaña, sino un canal, lecho del río, cubierto a su paso por la población. Las paredes son de hormigón y el techo es una estructura de viguetas y bovedillas del mismo material, todo mucho más moderno que el túnel que hemos descrito.


Y ahora viene la explicación de la falla, como decimos en Valencia. ¿Para qué es ese túnel? ¿Cuándo se construyó?

Respecto a su antigüedad, y aunque no he encontrado referencias fiables, por el tipo de construcción yo diría que puede ser de la segunda parte del siglo XIX o principios del XX. En algún sitio he visto que tiene "más de cien años",... pero la cosa no permite, de momento, mayores precisiones. Sin embargo, el hecho de que no se encuentren referencias y que las que hay sean muy confusas, abre la posibilidad (a mí modo de ver) de que sea más antiguo.

Respecto a la utilidad, la cuestión es más divertida. Por ahí he leído, sin buscar demasiado, que servía para transportar el pescado desde el puesto hasta la parte alta del pueblo sin atravesar la población o para bajar carbón para los barcos del puesto sin las molestias que eso supone si se atraviesa la población. No digo que no se haya usado para esos fines, pero pienso que sería un uso secundario. Su función principal es sin duda la conducción del agua del río Piñera, desviando su cauce natural que atraviesa exactamente el centro de la población. Si nos fijamos en la primera foto de este artículo, se ve claramente que pueblo está en un valle, que en la rampa del puerto estaría el cauce del río... pero que no hay río. El río está en el túnel, desviado aguas arriba de la población para evitar las molestias (y los riesgos) que supondría tener un río pasando por el centro del pueblo. No es un caso único: en Daroca (Teruel) existe un ejemplo similar, y data nada menos que del siglo XVI. La Mina de Daroca (así se llama) tiene más de 600 metros de longitud y una sección del doble de este túnel.

Cuando el pueblo creció valle arriba, se hizo necesario canalizar su cauce, cubriéndolo para ganar terreno útil y permitiendo que el túnel siguiera en funcionamiento. Unos 250 metro aguas arriba del lugar donde el túnel termina y comienza la canalización, el valle recupera su forma "normal" con el río al aire libre.

Los siguiente dibujos muestran esta interesante estructura. La escala de la sección es aproximada.