jueves, 16 de septiembre de 2010

Les Coves de l’Alzinaret

Las islas Baleares son famosas por muchas cosas, De las playas no hace falta hablar, de las ensaimadas tampoco, de los monumentos góticos tampoco… y entonces ¿qué queda?. Pues muchas cosas, la verdad. En otro sitio ya he hablado algo de los senderos. También están las cuevas (algunas turísticas y muy famosas, aunque a mi me gustan más silvestres), pero de momento de eso no puedo hablar. Y también están los monumentos prehistóricos y protohistóricos. Quizás son más famosos los de Menorca, pero Mallorca tiene también una riqueza en ese aspecto impresionante.

Dentro de ese aspecto, a mi me interesan especialmente las cuevas artificiales, la mayor parte cuevas de enterramiento, que cubren más de un milenio de historia de la isla. La página web http://www.talayots.es/index.html es de consulta obligada.

Acceso a la cueva número 7

Cerca de Cala San Vicente, en Pollensa (Mallorca), hay una necrópolis constituida por un grupo de cuevas: Les Coves de l’Alzinaret (algo así como las Cuevas del Encinarito, y efectivamente están en un bosquecillo de encinas).  

Fueron excavadas en torno al 1600 a.C., dentro del periodo conocido como Pretalaiotico, correspondiente al Bronce Medio en otros lugares, aunque seguramente fueron utilizadas durante siglos después de terminado ese periodo. Las cuevas son un conjunto protegido, que se puede visitar libremente, pero siempre con el máximo respeto. Están situadas apenas un kilómetro antes de llegar a Cala San Vicente desde Pollensa.

En los años veinte Wilfred Hemp estudió e inventarió el conjunto encontrando un total de trece cavidades, de las que hoy sólo quedan siete.

La mejor conservada es la número 7 del catálogo de Hemp. Frente a la entrada hay como un pequeño patio, con un banco alrededor (que suena a ágapes funerarios). 


El patio frente a la cueva 7


La entrada se hace  través una boca cuadrada de aproximadamente un metro. Tras ella una pequeña cámara y una nueva puerta. En esta se aprecian huellas de un cerramiento (entalladuras en paredes y suelo). 

La antecamara de la cueva 7 desde el exterior


Pasada esta cámara, de apenas metro y medio de largo, accedemos a la sala principal de la cavidad. Es una cámara alargada, con bancos en los laterales y un canalillo central a lo largo. El techo tiene forma de bóveda de medio cañón. Varios nichos o cámaras secundarias parece que servían como enterramientos complementarios. En el acceso del nicho que hay a la izquierda nada más entrar hay una anilla de presión tallada en el ángulo superior izquierdo de la boca de acceso, quizás parte de un sistema de cierre del que también se aprecian entalladuras.


Interior de la cueva número 7


A continuación, otra cueva tiene el acceso parcialmente destruido, aunque se aprecia el mismo tipo de patio de entrada con banco alrededor. La antecamara si es que existió, ha desaparecido y se accede directamente a una sala similar a la principal de la número 7.

Corredor de acceso a una cueva


Otra cavidad tiene un corredor de acceso, con huellas evidentes de haber estado cubierto en algún momento (hay unos rebajes que parecen ser para colocar unas losas que cubrirían el corredor).


La cuarta cueva tiene un estructura parecida a la de la número 7, pero cuenta con un total de cinco nichos laterales, que le dan una gran vistosidad.


Las cuevas se visitan siguiendo un camino que contornea el cerro en que se hallan. La última es una cavidad de tipo completamente diferente, parece que bastante posterior a las demás, formada por una gran cámara irregular, pero de aspecto redondeado, y con un orificio en el techo. 




Dos de los nichos menores de la cuarta cueva


Como complemento un par de fotos. La primera es de un Talaiot de planta cuadrada, el de Cova de Sa Ninenta, situado junto a la carretera de Artá a Alcudia. La segunda es del poblado talaiotico de Ses Paises, quizas el mejor conservado de la isla. Situado cerca de Artá, su visita es muy interesante y agradable.



Talaiot de Cova de Sa Nineta


Puerta de acceso al poblado de Ses Paises

jueves, 2 de septiembre de 2010

El Torrent de Pareis

Para quien no conoce, Mallorca es el lugar menos asociado al senderismo y a las rutas interesantes, y sin embargo, a poco que uno se documente se trata de un 'paraíso' de los pateos.

La Sierra de Tramuntana es el alargado eje que vertebra la parte norte-oeste de la isla, y es donde mejores y más duros senderos se pueden encontrar. Aquí voy a presentar parte de uno de esos senderos, más bien rutas, de los que se puede disfrutar en esta hermosa isla: la ruta del Torrent de Pareis.

La carretera de la Calobra

La Calobra y el Torrent de Pareis son uno de los muchos atractivos turísticos que tiene Mallorca. Sólo la carretera de llegada, con sus curvas y pendientes de auténtica carretera de montaña ya merece la pena. Esa carretera atraviesa unos paisajes cársticos que despiertan muchas ganas de patearlos, con sus lapiaces, dolinas, torres... un catálogo completo de formas cársticas superficiales.

La Calobra es una cala accesible por esa carretera que comentamos o por barco desde el puerto de Soller. Desde la entrada de la cala un camino peatonal, cómodo y bien organizado nos lleva a través unos túneles a la desembocadura del Torrent de Pareis. Aquí llegan los turistas en oleadas, a gozar de un paisaje que es sin duda espectacular (aunque la palabra esté un poco sobada).

La desembocadura del Torrent de Pareis


La ruta que comento es el recorrido del Torrent, y lógicamente puede hacerse en dos direcciones: hacia arriba o hacia abajo. Aquí voy a comentar lo que hicimos nosotros: hacia arriba (y no todo). Una nota previa: la ruta la hicimos en agosto, y las indicaciones sobre nivel de agua son variables (y mucho) con la estación.

El comienzo del Torrent (cerca de la desembocadura)

El inicio no tiene pérdida: se trata de remontar el cauce del Torrent, evitando o no las zonas inundadas según el calor que haga, hasta llegar a una primera poza que bloquea el paso. Esta la remontamos por la izquierda, sin ningún problema y accedemos a una nueva zona fácil de recorrer.

Poco a poco el Torrent se va convirtiendo en un cañón y los pasos 'complicados' van siendo más abundantes. El lecho está cubierto de grandes piedras que hacen la progresión pesada, aunque no difícil. Unos grandes bloques cierran el paso y por la derecha la primera vez y la izquierda las tres siguientes vamos remontando el cañón.

El segundo de los pasos

Tras el segundo paso, una fuentecilla nos da un ligero respiro. La font des Desgotís está a la izquierda, en la pared del cañón, y el diminutivo que he empleado no es de cariño, sino muy descriptivo.

Bloques y pozas

En varios de los pasos podemos fijarnos en que hay a modo de escalones tallados en la roca y en los grandes bloques, así como algunas huellas de barrenos.

Un nuevo grupo de grandes bloques cierra el paso, y esta vez es por la izquierda por donde, con la ayuda de esos escalones apenas tallados en la roca, podemos remontarlo. Nuevo tramo de fondo llano, nuevos bloques... el esquema se repite hasta que el cañón se abre. Nosotros llegamos hasta aquí, y regresamos por el mismo camino, soñando con el baño que nos íbamos a dar al llegar a la desembocadura (como así fue).

La parte más espectacular del cañón

Más arriba lo que hay es lo siguiente: Tras un tramo de valle más abierto, el cañón vuelve a cerrarse hasta una confluencia de dos barrancos. El sendero abandona en algún momento el cauce para ganar algo altura por la margen izquierda. El barranco de la derecha conduce a unos pasos muy estrechos (Torrent del Gorg Blau, zona de Sa Fosca) y el otro nos permite remontar hasta la zona de Escorca, donde podemos enlazar con la carretera. Si aquí hemos dejado un coche, tenemos ruta completa. También es desde aquí desde donde se inicia el camino para hacer la ruta 'hacia abajo'.

Al regreso... y con calor

Lo que nosotros hicimos nos llevó un par de horas tranquilas de subida y como una hora y pico de bajada. Desde luego mereció la pena.