domingo, 13 de septiembre de 2015

Los lagos de Somiedo

En el límite de Asturias con León hay una zona en la que la naturaleza, la acción del hombre y la leyenda se mezclan, produciendo un entorno interesante y digno de visitarse. Es la zona de los Lagos de Somiedo, en la proximidades de las localidades de Pola de Somiedo y de Saliencia.


Se trata de un grupo de cinco lagos de origen glaciar, situados a unos 1800 m de altura. Es además una zona en la que hubo hace años una intensa actividad minera, cuyos restos aún se aprecian en numerosos lugares: bocaminas, escombreras, restos de obras... Sin embargo el tiempo ha ido suavizando esos restos, y se van integrando en el paisaje sin resultar demasiado agresivos (gracias también a tareas de recuperación del medio realizadas en los últimos años).

Para acceder a la zona se sube por la localidad de Saliencia hasta el Alto de la Farrapona. Allí hay una zona donde dejar los coches, y de allí arranca un camino bien indicado y amplio que desciende para buscar la embocadura del valle colgado donde se encuentra el primer lago, el Lago de la Cueva.




Sobre él se aprecia una gran cicatriz en la montaña, de color rojizo por el mineral de hierro, de lo que fue una de las explotaciones mineras. El lago está rodeado de praderas que forman un circo a su alrededor, y en el se ven varios senderos que nos permiten rodearlo dando un paseo.


Aunque en la bajada desde el aparcamiento no daba la impresión de que hubiera mucha gente, la verdad es que una vez llegados aquí la cosa (en agosto) adquiría un cierto aire de romería. No es como en Picos de Europa, pero solo, lo que se dice solo, no se está.

Al llegar a  la vista del lago tenemos a la derecha un mirador sobre el valle, junto al gran abrigo que supongo da nombre al lago. La vista es muy amplia y un panel nos permite poner nombre a cada uno de los accidentes que desde allí se ven. Abundan en este prado esos lirios de montaña que en algunos sitios llaman con el curioso nombre de quitameriendas.





Por el lado norte del Lago de la Cueva, el camino continua, primero rodeándolo para luego empezar a subir con un par de amplias lazadas y una fuerte pendiente.



Todo lo que habíamos bajado desde el parking (y algo más) lo subimos ahora para acceder a un collado que está sobre la laguna  de la Mina o de la Almagrera. Cuando nosotros estuvimos estaba seca y convertida en un verde prado con sus vacas incluidas. Parece que esta laguna no es del todo natural, y que fue resultado de los trabajos mineros.


Un vez en el collado, el paisaje queda dominado por los Picos Albos, de más de 2000 m de altura. El camino ancho por el que veníamos continua hacia el Oeste, por una amplio valle ocupado por praderías y debemos tomarlo si pretendemos llegar al Lago del Valle. Ir hasta allí significa seguir ese valle para poder rodear el macizo de los Picos Albos, y cambiar al valle en que se encuentra el mencionado lago. Son unas 4 horas más de camino, que quedaban fuera de nuestra disponibilidad.


En lugar de eso tomamos unas sendas que se dirigen hacia el sur desde el collado, bordeando la presunta laguna de la Mina por el Este.

En unos minutos nos colocamos encima del Lago Negro de de Calabazosa. Hundido en su cubeta y rodeado de prados y roquedos. En uno de sus laterales, un arrollo que allí desagua a creado un pequeño estuario y desde lejos se aprecia la coloración clara de sus sedimentos.



Si seguimos caminando por la cresta, ahora en dirección Oeste, vemos enseguida el Lago Cerveiriz, más alargado y aparentemente menos profundo. Hay un punto en el que se ven los dos algos, dominados por los Picos Albos, formando una vista muy maja.


Desde aquí lo que hicimos fue regresar ya hacia el collado, y regresar hacia el Lago de la Cueva primero y hacia el parking después. En total, contando las pausas para las fotos, unas dos horas y media largas de paseo para un grupo de avezados caminantes:


El track del paseo se puede ver y descargar aquí.

Por cierto hablaba de al principio de leyendas... ¿qué tal una que hace referencia a un tesoro de cientos de lingotes de oro y una tablas, también de oro, que contienen todo el saber de la humanidad? Todo eso se supone que está el fondo de uno de los lagos... Esa es una buena historia.



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