Cuevas llamadas "de las Maravillas" hay muchas, pero para mi, y para un puñado de amigos, no hay duda: es la Cueva de las Maravillas de Castellón. ¿Por qué?, pues muy sencillo, porque durante unos cuantos años estuvimos trabajando en lo que parecía la interminable tarea de explorar y topografíar esta cavidad. Se le puso ilusión a capazos, horas de trabajo sin cuento y tantos viajes que al final pareciamos parte del paisaje. Tantas veces recorrimos la galería principal (para acceder a las diferentes zonas de trabajo), que yo estaba convencido de que la podía recorrer a oscuras, aunque nunca me decidí a hacerlo: cada paso, cada trepa, cada chimenea las tenía grabadas en la memoria de tal manera que eran unos movimientos casi automáticos. Las fotos parecen ahora salidas del tunel del tiempo (realmente lo son), pero son unos recuerdos tan vívidos que no he resistido la tentación de incluirlas aquí. Está situada muy cerca del embalse de Maria Cristina, cerca de Alcora, a unos cinc...