domingo, 21 de febrero de 2010

Las Peñas de Amador (Bejís)

En Bejís (Castellón), frente a la conocida fuente de los Cloticos y al otro lado del valle del Río Palancia, las Peñas de Amador cierran el paisaje, con una ladera de pinos y monte bajo que finalizan en un paredón rocoso. En lo alto hay una caseta de vigilancia de incendios forestales, que gracias a su posición elevada ni siquiera necesita estar en lo alto de una torre, sino que es un edificio de sólo una planta.

Varias antiguas minas de plata, a lo que se ve poco productivas y abandonadas tempranamente, horadan la ladera. En las pequeñas escombreras que hay frente a ellas se encontraban hace tiempo algunos fragmentos de galena argentífera. Las más bajas llegan a estar completamente inundadas de agua, con lo que su exploración es imposible y, en todo caso, nada aconsejable por seguridad. Sin embargo las dos más altas pueden visitarse fácilmente, aunque no tiene gran interés (salvo el morbillo de encontrar un trozo de galena).

Subir desde los Cloticos a las Peñas de Amador supone dar un gran rodeo, o bien tirar por el camino de en medio y tratar de subir por el cortado. Eso, para los que no escalamos, es tirando a complicado, pero no imposible. Lo que hace posible esa subida es una estrecha cornisa inclinada, que cruza el cortado hacia la izquierda llevándonos justo a la cima.

La Cornisa vista desde los Cloticos
Lo más complicado resulta llegar a la base de la cornisa, sin perdernos entre el monte bajo, las pedreras que bajan de la Peña y los bosquecitos de pinos y carrascas. Desde luego la ración de arañazos está asegurada. La senda, casi horizontal, que recorre esa margen izquierda del valle del Palancia nos sirve para elegir el punto de arranque de nuestra subida.
En la foto la parte en la que la cornisa se ha convertido ya en canal.

El arranque de la cornisa supone superar una trepa, ya en la vira, se trata de mantener el pie firme, el vértigo alejado, y subir, sin prisa pero sin pausa, a lo alto. Además, a los pocos metros la cornisa se convierte en una canal, con lo cual la sensación de vacio desaparece, y se convierte en una trepada a través de carrascas y monte bajo. La canal desemboca en lo anto de las Peñas, a penas a cincuenta metros de la caseta de incendios.

La salida de la canal, casi en la cima de las Peñas de Amador

Desde allí, la vista sobre el valle del Palancia es un regalo. Si miramos al norte, el pueblo de Torás y las cuestas del Ragudo son los rasgos más llamativos. Hacia el oeste, el llano de Barracas es el rasgo más llamativo, en medio tantas montañas.

El tiempo de subida a penas supera la hora y media desde los Cloticos. Si aprovechamos el camino que va al camping, y en vez de entrar en él seguimos subiendo (puede ser con el coche), en la primera lazada a la derecha arranca el camino mencionado, que nos servirá para llegar a la vertical de la cornisa, y desde allí empezar a subir como se pueda hasta alcanzarla. La ruta marcada en la foto es puramente indicativa.


Una cuerda de seguridad para la parte más aérea de la vira seguro que da confianza, aunque no sea imprescindible.

Como complemento, un paseo por el valle del Palancia, comenzando a la altura de los Cloticos. Desde aquí bajamos por el sendero del refugio de pescadores hasta el río. Un camino bastante bien señalizado nos lleva valle abajo, descubriéndonos rincones muy interesantes.  Nada más llegar bajo, las cascadas que vienen de la zona de manantiales que hay junto al camping, pueden regalarnos un hermoso espectáculo.
Cascada helada frente a los Cloticos.

Aguas abajo, varios rápidos y pequeñas cascadas van dando alegría a un valle tranquilo y no siempre con tanta agua como en esta ocasión.

Rápidos en el Palancia.


1 comentario:

patudo dijo...

Y nosotros de cursillo tu si que te lo montas bien jejeje! Oye traete un trocitin de galena(si tienes) algún dia a la senyera y la ponemos en la colección. Saludos y recuerdos.
pdta: La reunion acabo con una fuerte oposicion por tu parte.