lunes, 2 de mayo de 2011

De la Peña Cortada a Calles

La Peña Cortada, entre Chelva y Calles, es una vieja conocida, ya comentada en este blog. Son muchos los años que hace que vamos por allí, y muchas las horas que pasamos trabajando en la toma de datos y en la proyección 3D del acueducto. Sin embargo, o tal vez por eso, nunca se había dado la ocasión de seguir la ruta, caminando hasta Calles.

El sendero PR-92 incluye el tramo que vamos a describir, y a él corresponde la señalización que encontramos en la ruta.

Se trata de una ruta sin complicación, que permite recorrer todo el tramo visible del acueducto romano. Aunque tal como se describe aquí es una ruta abierta, el PR 92 es un sendero circular. Las distancias y los desniveles que se manejan hacen que la ruta completa sea asequible.

Dejando el coche en la explanada que hay al final de la pista que lleva a la Peña Cortada desde Chelva. Se asciende rápidamente al nivel del acueducto, que ya vamos a mantener durante una parte importante de la ruta, por lo cual es prácticamente horizontal (la pendiente de los acueductos romanos estaba entre el 2 y el 3 por mil, o sea, prácticamente insensible).

El camino circula en su primer tramo por el propio acueducto. Ello pasa en algunos momentos desapercibido, salvo que nos fijemos en la labor de talla en la roca, que se nota sobre todo en el lado izquierdo (en el sentido de la marcha). Cando ya no hay duda es cuando casi de repente un recodo del camino nos coloca frente al los arcos del acueducto. Hemos de cruzar sobre él y nada más hacerlo nos encontramos con la entalladura en la roca por la que continua el canal y que da nombre a todo el conjunto.


El tramo de túneles que se abre tras la Peña Cortada es de lo más espectacular, y uno no se cansa de visitarlo, y de observar tantos detalles constructivos que revelan la gran habilidad constructora de los romanos, incluso en este apartado rincón del mundo romano. La recientes lluvias habían inundado una parte importante de los túneles, pero ello no impidió atravesarlos (a base de botas de agua y chanclas...).
 

Al llegar al mirador, tras pasar los túneles, el camino se bifurca. Tenemos la posibilidad de seguir el nivel del acueducto, lo cual nos permite ver algunos restos adicionales, aunque ninguno tan llamativo como los anteriores. La otra alternativa baja un barranco lateral para remontarlo de nuevo y confluir con la anterior variante.
 

Ya unidos los dos senderos, un nuevo mirador nos permite echar un vistazo sobre el congosto del barranco de Alcotas, por el cual saldremos hacia la zona de Calles. El sendero, quizás demasiado acondicionado, da unas fuertes lazadas y cruza el barranco por un puente, para después seguir aguas abajo hasta que el barranco se abre y encontramos una pista forestal que nos llevará hasta Calles.



Contando el tiempo de hacer fotos, en menos de tres horas está hecho el paseo. Sigue quedándome las ganas de hacer el esfuerzo de seguir más tiempo por el nivel del acueducto. Tal vez en el bosque haya algún otro resto visible, y siempre está la duda de hacia adonde se dirigía el agua... Tal vez nunca se sepa con seguridad.


En todo caso, una ruta muy agradable y accesible.

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