miércoles, 2 de enero de 2019

El cerro de la Pedrera (Moixent)


Ir mirando por la ventanilla cuando uno va de viaje es normal, pero si además se tiene el gusanillo de la montaña y la espeleo, parece que uno lleve puesto el radar de encontrar lugares de interés.

Ese radar detectó hace ya muchos años una serie de barrancos a la derecha de la carretera de Valencia a Albacete, después de pasar Montesa y hasta después de Moixent. En un cerro entro dos de esas barrancadas, unas grandes rocas, de aspecto ruiniforme, atrajeron nuestra atención, así que un fin de semana de desocupe nos fuimos a echarle un vistazo al lugar.

Localizarlo fue fácil, poco después de pasar Moixent lo teníamos a la derecha, y tomando la vía de servicio de la autopista nos situamos en su base. Una serie de campos de cultivo vallados nos dificultaron el acceso al cerro, pero avanzado un poco hacia el oeste se terminaban los vallados y pudimos subir.


El nombre del cerro, si es que lo tiene, me resulta desconocido. El plano de la GVA no le asigna ninguno, pero la zona de bajo, por donde se deja el coche, se llama La Pedrera. Eso nombre, unido a las características del lugar, me hacen pensar que la pedrera en cuestión es la parte inferior de la zona de rocas que a nosotros nos interesaba. Así pues, bautizado: Cerro de la Pedrera (al menos a los efectos de estas notas).

La subida, no muy larga pero durilla, se hace casi monte a través. Aunque se comienza siguiendo un camino para llegar a la base de los cerros y luego parece que se sigue una senda que llanea por su base, cuando dejamos ésta ya sólo queda seguir la trochas que jabalíes y otros animales han formado entre la suave maleza de nuestros montes. En realidad, tal como se aprecia en el track, subimos por la loma de al lado (por el tema de las vallas de los campos), y ya en la parte de arriba cruzamos la vaguada para ir a la zona de rocas.


Desde nuestra posición vamos viendo el aspecto del cerro de la Pedrera. La parte baja del mismo tiene grandes montones de bloques de pequeño y mediano tamaño, coherentes con lo que se podría esperar en una explotación de ese tipo. Conforme se va subiendo, la vista sobre el valle se va ampliando. En el fondo de la vaguada hay una construcción circular, que parece una calera o algo similar. Las huellas de la posible pedrera desaparecen y vamos viendo en su verdadera dimensión los bloques que desde la carretera habían llamado nuestra atención. Grandes como casas, se encuentran dispersos por la ladera, formando entre ellos explanadas, callejones y grietas, en las que la vegetación ha ido ocupándolo casi todo.


Analizando la naturaleza del sitio, da la impresión de que estemos ante el resultado de un gran deslizamiento del terreno. Efectivamente, mientras que los grandes bloques son de caliza bastante compacta, con una estratigrafía paralela a la linea de pendiente del cerro, en la base de los mismos, como estrato subyacente, aparecen unas margas muy descompuestas. La impresión que produce es que en algún momento la pastilla de caliza deslizó sobre las margas en dirección al valle, fracturándose en los grandes bloques que hoy se observan, y que deslizaron, pero no rodaron por la ladera.


El fenómeno parece completamente natural, y el término pedrera que da nombre a la zona parece más bien referirse a una explotación marginal de la parte inferior del gran deslizamiento.

Total, un paseo para una mañanita, con un cierto interés geológico y con la satisfacción de poner una 'x' en una de tantas cosas pendientes que tenemos por el monte.

Este es el enlace al track de la subida a este interesante paraje Ruta la Pedrera Venta del Potro

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